Todo tuyo: la nostalgia de un milagro, toda la melancolía de los días de abril, todo lo que se elevaba hacia el cielo, pero no exijas sensatez. Hasta la misma muerte seré una niña, aunque tuya.
Querido, en esta noche invernal quédate, como un pequeño, conmigo. No me impidas asombrarme, sé, como un niño, en el terrible misterio y ayúdame a seguir siendo una niña, aunque esposa.
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